jueves, 22 de febrero de 2007

Uñas largas

Se me hace tan asqueroso que los hombres se dejen las uñas largas. Hace unos días, en el programa Punto de Partida de Denise Maerker vi la entrevista a Rodrigo Morales, consejero del IFE. ¡OOOOOOH, my dog, tenía las uñitas largas! Guacalaaaaaaaaa.

También mi maestro de canto tiene uñita crecida y cuando toca su piano eléctrico, se genera un sonido parecido al de las secretarias en los teclados. Horror.

Hombres: no, NUNCA, bajo ninguna circunstancia, se dejen crecer las uñas. Apenas que eso se ve bien en las chicas.

Amanecer sin dios (hacia la adolescencia de la humanidad)

ADVERTENCIA: SI USTED ES CREYENTE, ESPERO NO LE OFENDA ESTE POST.

En una charla con Norma y Lucía, surgió el tema (y todo por qué discutíamos el cierre definitivo del limbo). ¿Qué pasaría si un día te despiertas y no hay dios? Lucía es profundamente católica. No dogmática ni fanática, pero muy creyente. Norma es quizá más religiosa, pero no es católica, ni profesa alguna religión en particular.

Una de las lineas que discutíamos tiene que ver con el poco desarrollo que tenemos como humanidad. Y no me vengan con que nos hemos desarrollado tanto porque tenemos satélites, celulares y trasplantes de corazón. A final de cuentas seguimos siendo los mismos seres humanos con más herramientas. El avance tecnológico parece no habernos modificado de manera sustancial. Seguimos haciendo guerras, matándonos entre nosotros, no nos entendemos unos a otros, ni nos entendemos a nosotros mismos. Como humanidad, seguimos siendo niños pequeños. Alrededor de 7 mil años no representan el menor cambio en nuestra llamada "naturaleza humana".

Nos sorprende revisar la historia y percatarnos de cuan parecidos somos a los humanos de civilizaciones que parecen alejadas en el tiempo. En realidad, siguiendo la idea del calendario cósmico de Carl Sagan, somos una infinitésima parte del universo. Toda la historia humana se reduce al último segundo, del último minuto, de la última hora, del último día, del último mes. O como dice José Alfredo, la vida no vale nada.

La niñez de la humanidad se ha caracterizado por creer en mitologías. Algunas se convirtieron en religiones. Y así nos hemos pasado milenios explicando con argumentos mágicos lo que no entendemos. Las religiones son, a mi parecer, más que otra cosa sistemas morales. Creo que han sido eficaces para lograr cierta civilidad y mínimas reglas de convivencia. Castigos divinos, cielo, infierno, juicio final, espera del mesías, vida eterna, la gloria, etc. Promesas ulteriores de castigo o recompensa a los actos terrenales. Formas simplonas de regular seres humanos. Conciencias que a su escasa madurez prefieren una regla de dios, que una reflexión seria.

Pero, ¿no es tiempo de que ya crezcamos mínimamente a la adolescencia? Y la adolescencia implicaría el cuestionamiento de los dogmas, la rebeldía ante todo lo impuesto y antiguo. Implicaría dejar de creer en lo que te han dicho y buscar tu propia identidad. Implicaría, entonces, despertar un día sin dios. No hay más mitos, no hay nada afuera, ni arriba. No hay a quién culpar, ni a quién rogar. No hay nada más que tú, tu mísera humanidad, tus circunstancias y tus consecuencias.

Quedarse sin dios sería lo mejor que podría pasarle a la humanidad. Pero siendo tan pueriles como somos, queremos que nos siga protegiendo Papá Dios, queremos garantizar que nos perdonará por nuestras idioteces, queremos aún creer en cuentos de hadas. Aceptar que sólo es esto, que no hay más que esta vida, que sólo hay un cuerpo, que no hay ningún vigilante ni amoroso ni rencoroso mirándonos. En realidad, no hay un ser supremo allá arriba que nos cuide, que haga justicia, que te quiera por siempre, que te herede una parcela de cielo. ¿Qué pasa si no hay dios?

Supongo que a los creyentes les parecerá impensable. Vaya, ni siquiera aceptarían hacer el ejercicio, como una mera suposición chaira. Porque para empezar, dudar de dios es de por sí blasfemia, pecado y grosería. ¿Cómo atrevernos a dudar de su existencia? No vaya a ser que de veras exista y me oiga pensar y me caiga el rayo de su furia vengadora. Pero ese dios ni siquiera es dios, es más parecido a nosotros. No lo digo yo apenas; ya lo habían dicho mínimamente Schopenhauer y Nietzsche, por mencionar a los más famosos.

Si un día despertáramos sin dios, quizá tendríamos necesidad de empezar a preguntarnos qué diablos hacemos aquí, cuál es nuestro papel en todo el sinsentido que parece la vida. Quizá empezaríamos a responsabilizarnos por nuestros actos, porque no habrá más justicia, ni más recompensa en ningún lugar. Quizá nos replantearíamos la identidad humana para por fin decir quiénes somos, no por quienes fuimos ni por lo que otros han dicho o hecho.

Sin embargo, pienso que este no puede ser un proceso colectivo. Deberá siempre ser un camino personal. Si creemos lo que dicen otros, por muy liberado de dios que suene, seguiremos siendo los mismos infantes creyendo cuentos. Norma afirma que hoy no somos solamente niños, sino chamacos malcriados. Voluntariosos, egoístas, caprichosos, y niños a fin de cuentas.

Vivir sin dios no es más reconfortante. No puedes pensar que alguien allá arriba (o lejos, o donde sea) tiene un plan para ti que no comprendes y que te ama. No puedes creer que algún día te dejará entrar en su reino de bendiciones. No puedes pensar que hay más vida después de esta. No puedes pensar que la justicia se hará al final de los tiempos. No puedes pensar que te ayudará y te hará milagros. No puedes sentir que tu desgracia es su designio y su misteriosa forma de ponerte a prueba.

Vivir sin dios en cambio te otorga posibilidades. Puedes hacer de tu vida lo que gustes, al fin que no hay nada escrito. Puedes asumir las consecuencias de tus actos, sin rendirle cuentas a nadie. Puedes encontrar en este mundo las razones para estar vivo, en personas, en momentos, en vivencias; en fin, en elementos tangibles y comprobables, aunque claro, falibles. Puedes disfrutar más esta vida, este instante, sabiendo que no hubo ni habrá más.

La adolescencia de la humanidad por lo que veo hoy se antoja lejana. Seguimos ocupados en convencer al otro de que mi dios es más bueno que el tuyo. Seguimos siendo gobernados por personas que transgreden en el nombre de su dios. Seguimos pensando que "gracias a Dios", "hay un Dios que todo lo ve", "Dios quiso", "Dios mediante", "Si Dios quiere", "Dios dirá". Seguimos siendo primitivos e idólatras. Changuitos venerando altares de plátanos.

Aún somos tan niños, tan humanos, demasiado humanos..

martes, 6 de febrero de 2007

Malgastar mis palabras en Apocalypto

La película es tan mala que ni siquiera debería tomarme la molestia de hablar sobre ella. Seré breve.

La historia central es bastante pobre. Los personajes guangos. El supuesto héroe no es más que un sobreviviente con suerte. La violencia y la sangre, completamente gratuitas. El escenario maya, un mal pretexto.

No vale la pena, por todos los errores históricos e icónicos (Kukulkán con cara de Quetzalcóatl de Teotihuacán), pero sobre todo no vale la pena porque es aburrida y sin chiste.

miércoles, 24 de enero de 2007

Insultos de a baro, ¡llevelos!, son chafas y baratos

Para mi amiga Artemisa:


Un ente disque anónimo publica un comentario en mi blog:
"Artemisa: Eres una BIG PUTA, seguro no vas a respetar la libertad de expresión y vas a termiar por vetar mi comentario, pero no me importa. YO solo quiero que sepas que eres una PROSTITUTA mira que meterte con mi ex novio solo porque te calentaron la PANOCHA....Me cae que estas muy mal mujer...Seguro te han de coger diario, y sé muy bien que le estas poniendo el cuerno. En fin...me da mucha pena tu casa...eres una arribista igualita que tu madre...y toda la prole de amigas PUTAS con las que te llevas...y Claro que tu hermana es la MAS PUTA despues de tí claro. No me extraña nada que no creas en Dios ERES UNA ZORRA.... Tu amiga, Sandra "

A mí también me da mucha pena "su casa".

Ok. Yo no censuro, porque me gusta exponer la estupidez. Este es de esos insultos que nos decíamos cuando estábamos como en 4to de primaria, así que he de suponer que ese es el grado de estudios de la remitente. Para empezar yo no soy Artemisa, así que este mensaje ni siquiera es para mí. Me pregunto entonces por qué enmierdar a quien ni la debe ni la teme.
La respuesta es obvia: como Artemisa tiene filtros de publicación, su desquite tenía que aparecer en alguna parte a toda costa. Como en la primaria, repito.

Si no le importa el veto a su comentario, ¿pa qué chingados lo publica en mi blog? "YO", dice, para hacer hincapié en quien hace el comentario (???). En las páginas esas como La Jaula (que ya desapareció) y otras que sirven como foro de adolescentes hay miles de comentarios como este. En ese nivel, creo que sí debe causarles algún estrago. Ahí sí era feo que a una le dijeran PROSTITUTA, ZORRA, BIG PUTA, LA MAS PUTA (que por cierto lleva acento: más). Hoy día, me parece risorio.

Y eso de seguro te han de coger diario, suena más a envidia que a insulto. Arribista igual que tu madre creo que lo escuché en la telenovela más chaira de Juan Osorio. "Toda la prole de amigas putas con las que te llevas", total que a todas nos toca por añadidura. Pero yaaaaa, así de a tiro, ya como insulto de mercadito de la merced, que tu hermana y tu mamá y por eso no crees en dios.

Y firma tu amiga (que seguro es una puta como toda la prole de amigas) Sandra, que suponemos no es su nombre verdadero. Estos insultos tan babosos nunca vienen firmados en serio por su autor.


Yo convoco al insulto inteligente. Esto nos es más que uno de esos recaditos del baño de escuela, que de verdad, nomás dan risa y no hieren a nadie. Así que si querías tu publicación, ándale, ahí la tienes, para que podamos todos burlarnos de tu indigencia neuronal. No cabe duda que el talento ajeno da envidia, ya lo he dicho antes. Esta es una prueba fehaciente.

Artemisa: qué bueno que vetas estos comentarios tan poco dignos de una publicación concienzuda y pensante como lo es tu blog.

Abro una convocatoria a insultos más elaborados. Propongan mejores formas de insultar y publiquémoslas aquí. Sin censura.

viernes, 22 de diciembre de 2006

El imperio Lucas

Hoy que reviso el Episodio 3 de la nueva trilogía de Star Wars, noto algo nuevo: su carga ideológica. Mucho se ha hablado de los mensajes propagandísticos dentro del cine hollywoodense. No es ni siquiera un tema oculto sino bastante manifiesto en la producción gringa. No es casualidad que su cine de acción contemple como archienemigos a países enteros personificados en terroristas barbados. Ayer, durante la Guerra Fría, eran los rusos. Hoy es casi cualquier extranjero. Al parecer la posición bushista se ha traslapado también a la producción de medios, en el sentido de que “aquel que no está conmigo está contra mí” y siguiendo esa línea, aquel que no sea gringo es su enemigo. Árabes, cubanos, eslovacos, colombianos, mexicanos, talibanes; lo que sea sirve. ( Y es que como hay gente maldita y psicótica fuera de Estados Unidos, ¿no?)

La saga de Star Wars en su primera edición, se parecía más a una obra épica o acaso a un western espacial. El personaje al que dimos seguimiento era Luke Skywalker en su rol heroico, tratando de salvar a la galaxia del Lado Oscuro de La Fuerza. Paradójicamente, su enemigo es su propio padre, Darth Vader. Casi como una tragedia griega, donde el Moira o destino se impone irremediablemente para los personajes, escrito desde mucho antes de sus propias existencias por algunos dioses perversos.

En recientes fechas, justo a raíz de la proyección del capítulo I, II y III, me vi forzada a replantear la historia. George Lucas siempre dijo que tenía pensados estos capítulos aunque a nosotros nos haya filmado primero los subsecuentes. ¿En qué medida verdaderamente tenía la historia armada o sólo un esqueleto de guión que hasta ahora tomó forma? Según su versión, la historia siempre se centró en Anakin Skywalker, quien se convierte al lado oscuro para encarnar a Darth Vader.

Que me perdone el universo pero aún con esta nueva información yo sigo viendo los episodios IV a VI como la historia de Luke. Sobre todo, creo que personalmente me gusta más quedarme con esa idea después de mi decepción con las nuevas películas.

Recuerdo que las referencias políticas eran mucho menores en la primera trilogía. En primer plano teníamos la mística de La Fuerza y de sus vertientes luminosa y oscura. El tema de la democracia y el Senado no eran de primordial importancia. La lucha era incluso mucho más maniquea y sin matices: el bien contra el mal.

Ahora George Lucas abandera de una manera mucho más férrea los ideales de la democracia representativa, aún cuando al final del Episodio III más bien se consolida un imperio tiránico. Sin embargo, Lucas intenta suavizar la ambición de poder en Palpatine tanto como en Anakin al otorgarles motivos de peso en el guión para que crean (o creamos) que están actuando de la mejor manera para el universo entero.

¿Cuándo es que George Lucas deja de hablar del lado oscuro para hablarnos de su propio país? ¿Cuándo el creador se ve rebasado por sus propias creencias en su expresión artística? ¿Quién era George Lucas en la primera saga y quién es cuando filma la segunda?

En muy buena medida, el director y guionista es la vez sus personajes. En cierto sentido tanto Luke como Anakin representan el Alter Ego de Lucas en dos momentos muy distintos de su propia vida y de su contexto histórico. Cuando se filmó La Guerra de las Galaxias todavía no contábamos con la cantidad de efectos especiales que creamos tan fácilmente en una computadora el día de hoy. Lucas tuvo que inventar un sinfín de recursos para plasmar en el filme mundos y espacios imaginados. En ese entonces, Lucas no era un reconocido director, ni mucho menos una leyenda. En ese tiempo, Lucas se parecía más a su personaje central: un solitario aguerrido luchando contra el gran imperio de producción cinematográfica que probablemente estaba en manos de fuerzas muy oscuras. Y seguramente sigue hasta ahora.

La decisión de filmar el Episodio IV en lugar de los tres anteriores suena más bien a una identificación personal con el guión. Lucas quería ser el héroe que derrotara al Imperio para instaurar un nuevo orden de paz, en donde pudiera caber la diversidad. Derrocar el estado paralizante de un imperio totalitario y rígido para dar voz a todos los mundos, ya sea de pachones osos enanos, androides cómicos, moluscos parlantes o simples mortales. La Alianza, es decir, la unidad de la diversidad, es la que a final de cuentas consigue la victoria.

Gracias a la primera trilogía, George Lucas se convirtió en archimillonario, generando además miles de objetos alrededor de Star Wars, como muñecos articulados, disfraces o libros ilustrados, entre muchos otros. Alentó a verdaderos fanáticos y coleccionistas en el mundo entero. Las generaciones nacidas en las década de los setenta y ochenta crecimos con el referente obligado a La Guerra de las Galaxias. Luego, Lucas monopolizó la industria de los efectos especiales y creó Industrial Light & Magic y patentó el famoso sonido THX, autoreferenciando el nombre a una película de ciencia ficción de su autoría muy poco conocida.

Y entonces, Lucas se transformó de pronto en el líder de un gran imperio cinematográfico. Ahora era Darth Vader. Así, ya no es tan malo ser tirano porque hay una razón noble en el fondo y una reminiscencia de humanidad detrás de la máscara negra que respira dificultosamente. Justo como hoy en su país, su propio gobernante puede defender el discurso democrático y terminar imponiéndolo de manera opresiva. Si Lucas empieza a explicar a Anakin, es porque se ha encariñado ya con este modo de pensamiento. Porque hoy día ya no podría atacar su propio lifestyle. De un modo implícito justifica a su país, a su empresa y a todos sus compañeros.

Ahora todo se trata de conseguir matizar a Anakin a toda costa. Tres películas enteritas sólo para decirnos que no es gratuita el ansia de poder y que es sumamente comprensible que un ser pueda volverse un déspota. ¿De quién está hablando ahora Lucas: de sí mismo o de Bush (padre o hijo)? Quizá Lucas era optimista y soñó con que el hijo reivindicaría al padre, tal como sucede en sus películas. Que alguien, por favor, le explique la diferencia entre la realidad y la ciencia ficción. La primera, ya lo han dicho hasta la saciedad, siempre supera a la segunda.

¿Qué más puede hacer Lucas que abogar por su personaje cuando él se encuentra a Vader frente al espejo? “Sí, soy monopólico, tirano y autoritario, pero tenía buenas intenciones, se los juro”, parece decirnos. “Alguna vez fui un idealista y soñador, alguna vez fui bueno y generoso, pero la burra no era arisca, recuerden que la hicieron a palos”.

La estrategia utilizada por el Senador Palpatine nos refiere en todo momento al modo de operar de los Estados Unidos en sus intervenciones mundiales. Arman una guerrilla inicialmente aliada para después combatirla y demostrar su justicia universal. El conde Dooku lidera una tropa contraria a la República y el Senado, que en realidad sólo legitima la creación de un ejército oficial que más tarde será el aparato de defensa del Emperador. Todo suena empalagosamente gringo. La economía de guerra llevada hasta sus últimas consecuencias: La Guerra de las Galaxias. Para este momento, las seis películas no son más que la apología del imperialismo estadounidense.

La Guerra de las Galaxias, Episodios I al VI, nos habla en todo momento del ejercicio del poder. ¿Qué diferencia a los Jedi de los Sith? Sólo un casi imperceptible viso cualitativo. Ambos se proclaman como los depositarios de la verdad, ambos son guerreros vigorosos, ambos defienden un régimen. La fina línea que los separa se localiza en el modo de hacer valer su dogma. Los Jedi adoctrinan para perpetuarse; los Sith aniquilan para legitimarse. Lucas parece decirnos al final del día, que quizá el camino pacífico sea más encomiable, pero el camino de la violencia seguramente será más eficaz y definitivo.

Supongo entonces, en una aproximación pretenciosamente psicoanalítica, que el momento histórico y personal en que George Lucas filma la primera saga o la segunda no es en ningún sentido, una coincidencia, sino más bien una proyección involuntaria y que como tal, nos dice más de la realidad presente que de la historia original en su cabeza.

La moral del ratero posmoderno

(Exterior. Noche. Esquina de Eugenia y Uxmal, Ciudad de México)
La chica viaja en un taxi. Se le nota distraída. En el alto, dos hombres, mediana edad, complexión robusta, vestidos de traje, se suben al auto. Uno sube al asiento del copiloto, mientras el otro se acomoda en el asiento junto a ella.

RATERO DEATRÁS: No te asustes, hija, venimos por la lana. No te vamos a hacer nada.
RATERO DEADELANTE: Órale, taxista, tú tranquilo. Date vuelta aquí.

La chica extiende los brazos en sus piernas en señal de derrota. Ratero Deatrás le pasa el brazo sobre el hombro, le pide que cierre los ojos y le dé su bolsa. Ratero Deadelante la recibe y la esculca.

RATERO DEATRÁS: Pensé que eras un güey, hija, ya te iba a descontar. Pero pus hasta que me subí ya me di cuenta que eras niña, hija. Casi te descuento.
LA CHICA: ah… pues sí, soy niña.
RATERO DEADELANTE: No te vamos a hacer nada, hija, o sea, que venimos por la lana nomás, ¿si? Tú tranquila.
LA CHICA: Estoy tranquila
RATERO DEATRÁS: Nomás tú cierra tus ojos, hija, o sea, no te vamos a hacer nada, pero tu cierra tus ojitos y voltea para acá, ¿órale? Tú tranquila y ya orita ya te dejamos

La chica suspira.

RATERO DEATRÁS: Oye, hija, ¿y a qué te dedicas?
LA CHICA: Soy maestra
RATERO DEATRÁS: ¿A poco? Órale, hija, y así, o sea, ¿qué? ¿en dónde das clases?
LA CHICA: En la universidad
RATERO DEATRÁS: Ah, y, o sea, ¿a poco nunca te has enamorado de un alumno?
LA CHICA: No, pus no, ¿cómo crees? Ya cuando son tus alumnos ya los ves diferente, casi como tus hijos.
RATERO DEATRÁS: Sí, ¿verdad? Pos ya es como diferente, ¿no? Fíjate, hija, que yo tenía un maestro que me decía que se preocupaba por los alumnos, o sea, pero me dijo un día, es que ustedes nunca se preocupan por uno, pero como maestro uno siempre se preocupa por ustedes, yo me preocupo por ti, Óscar, de veras me preocupo.
LA CHICA: Pues sí, así pasa…
RATERO DEATRÁS: Y o sea, pus un día que le hablo por teléfono y que me dice, ¿qué? ¿para qué me hablas? Ooo, pus usted me dijo que nunca me preocupaba por usted, pos le hablo pa’ preguntarle cómo está.
LA CHICA: Pues sí, pero hay que entender que esa es la posición que te toca ocupar. Ese es tu rol y claro, que te preocupas por los alumnos, pero no puedes esperar que ellos se preocupen por ti.
RATERO DEATRÁS: Ah, pero pus yo por eso le hablé a mi maestro. Y ¿tú qué, pinche taxista? ¿qué haces a estas horas en la calle, cabrón? Deberías estar estudiando para ser gente de provecho, cabrón. ¿A poco no? (mueve un poco el brazo con el que sostiene a la chica, buscando su aprobación)
TAXISTA: Pus no, güey, estoy trabajando
RATERO DEATRÁS: Ay, sí, cabrón, muy trabajador, pinche taxista jodido
TAXISTA: Pus seré jodido, pero al menos soy honrado
RATERO DEADELANTE: Muy pinche honrado, cabrón, pero yo gano más que tú en un ratito que todo tu pinche trabajo en un mes.
TAXISTA: Pus sí, pero honrado
RATERO DEADELANTE: Ay, sí, ay sí, muy pinche honrado, güey…
LA CHICA: Ya, pues, no sean groseritos con el taxista.
RATERO DEADELANTE: Oh, ¡pus él! (defensivo)

Se hace un breve silencio.

RATERO DE ADELANTE: Oye, y ¿cómo te llamas?

La chica responde con la verdad y suspira de nuevo.

RATERO DEADELANTE: Oye, ¿y tienes hijos?
LA CHICA: No, no, no.

Ambos rateros ríen un poco.

RATERO DEADELANTE: Oye, y, ¿entonces? ¿Con quien vives?
LA CHICA: Vivo con mi pareja
RATERO DEADELANTE: Ah, pero, ¿qué, casada o arrejuntada?, je je
LA CHICA: Arrejuntada, se podría decir
RATERO DEADELANTE: Órale. Oye, y, ¿qué, tu novio está grandote?
LA CHICA: (confundida) pues…sí
RATERO DEADELANTE: ¿y qué, es más grande que tú de edad?
LA CHICA: Pues… no, en realidad
RATERO DEATRÁS: Ay, ¿a poco? No te creo, te ves como del tipo que andan con chavos bien grandes.
LA CHICA: Bueno, sí, antes así era, pero con él fue diferente…
RATERO DEADELANTE: Ah, órale. Oye, a ver dime tu nip de la tarjeta.
LA CHICA: ¿Te lo vas a aprender o te lo dicto?
RATERO DEADELANTE: ¡Órale, hija, no te burles! (soprendido)

Ratero Deatrás y la chica ríen entre dientes.

RATERO DEATRÁS: Ya güey, ¿pus que no ves que es maestra?
RATERO DEADELANTE: Oh, pus sí, pero a ver, ya, dímelo, hija.

La chica le dice el número confidencial.

RATERO DEATRÁS: No, y pus te digo, hija, que pos también así, pos yo le hablé a mi maestro, porque pos él bien preocupado de los alumnos, y que dice que estaba preocupado por mí, porque fuera persona de bien, ya sabes, con valores, hija.
LA CHICA: A ver, ora que lo mencionas, ¿qué piensan de la campaña Tienes el valor o te vale?

Ratero Deadelante toma la palabra de manera arrebatada para adelantarse a la opinión de su compinche.

RATERO DEADELANTE: Ah, pus que es muy mala, ¿no?, yo digo, porque pus nunca te dicen de qué valor hablan, tonces’ pus puede ser cualquier cosa, ¿no?, yo digo, ¿no?
LA CHICA: No, cada comercial habla de un valor distinto, por ejemplo, la honestidad, la amistad, la familia…
RATERO DEADELANTE: Ah, no, pos no se entiende, porque pos yo digo, ¿de qué valor me hablan? Y entonces sí, porque pus no, no se entiende y por ejemplo, pos yo tengo valor, o sea, yo salgo a robar y eso es tener valor.
LA CHICA: No, pus sí. (resignada)
RATERO DEATRÁS: Ira, por ejemplo, yo el otro día le dije a una chava que me gustaba, y pus, me mandó a la goma, ¿verdad?, pero pos igual yo tuve el valor para decírselo.
LA CHICA: Sí, pues más vale decirlo, total, el “no” ya lo tenías, y en una de esas, te decía que sí.
RATERO DEATRÁS: Sí, pus por eso yo se lo dije, aunque me mandara a la goma, ¿no?, pero pus yo le dije, oye, hija, pus la neta me gustas.
RATERO DEADELANTE: Pos como tú, hija, estás bien bonita. ¿Ya ves? Pus tengo el valor de decírtelo, ¿no?
LA CHICA: Ja.. pues gracias. (confundida)
RATERO DEATRÁS: Y pus sí, hija, pos mira, la neta que pus uno se dedica a robar y eso, ¿no?, pero pus así es la cosa, ¿no? O sea, yo pus tengo el conecte con judiciales, ¿no?, y pues sí, pus ellos saben y pus ellos nos ayudan. Y mira, neta, hija, que pus ni modo, te tocó. Neta que yo pensé que eras un hombre cuando me subí, te digo que ya te iba a descontar, pero pus ni modo, te tocó.
RATERO DEADELANTE: Ya pinche taxista, ¡deja de ir echando las luces, cabrón!
TAXISTA: ¡Nostoy haciendo nada!
RATERO DEADELANTE: No te pases de lanza, pinche taxista, ¿eh? A ver, hija, repíteme tu nip.

La chica lo repite.

LA CHICA: ¿Vamos a pasar orita al cajero?
RATERO DEADELANTE: No, hija, ya, aguanta tantito, ya te vamos a dejar ir. A ver, pásame el celular y la chamarra.
RATERO DEATRÁS: A ver, hija, tú solita, quítate la chamarra, yo no te voy a tocas, tú solita.
RATERO DEADELANTE: Ya te vamos a dejar, hija, ¿dónde quieres que te dejemos?

La chica se quita la chamarra de cuero color vino y extiende la mano con el celular. Ratero Deatrás recibe los objetos y se los da a Ratero de Adelante.

LA CHICA: ¡Ay, el celular qué! Está todo rayado y viejito, no sean así, no les sirve para nada. Sólo me sirve por mis contactos.
RATERO DEADELANTE: Órale, hija, pus te doy tu chip. ¿Tonces’ donde te dejamos? Te vamos a dejar lo más cerca posible de tu casa.
LA CHICA: Ay, pásale todos mis contactos a mi chip, ¿no? (suplicante). Pus déjame donde se subieron, por ahí está chido.
RATERO DEADELANTE: Pos en una de esas te dejo mi número, ¿no?, a ver si me llamas, te digo que tengo valor. (ríe en tono burlón) A ver, pues, mejor dinos donde es tu casa, pus para saber dónde vives y pus igual y paso a visitarte.
LA CHICA: No, ya, no sean groseros, ya, en serio
RATERO DEATRÁS: Oh, pus, ¿qué? A ver, enséñame esa otra bolsa que traes.

Ratero Deadelante le da el chip en la mano a la chica. Recibe la bolsa de plástico y la revisa. Encuentra libros y revistas.

LA CHICA: No, ya en serio, no sean groseritos, déjenme donde se subieron.
RATERO DEADELANTE: Oh, bueno, ya, está bien, hija, ya te vamos a dejar. ¿Te gusta mucho leer, no? (le regresa su bolsa de mano y la de plástico)
LA CHICA: Sí, pues sí.
RATERO DEATRÁS: Pus sí, pos es maestra, ¿no? (de nuevo mueve el brazo en busca de aprobación de la chica)
LA CHICA: Sí…
RATERO DEADELANTE: Bueno, hija, pus ya te vamos a dejar, tú tranquila, te vas a bajar, no veas para atrás, tú tranquila. ¿Sale?
LA CHICA: Sale, está chido.

El auto se detiene ante la petición de Ratero Deadelante. Ratero Deatrás baja del auto tomando a la chica y poniéndola frente a él. Le indica que camine hacia delante sin voltear y que permanezca tranquila. Le entrega lo que queda de sus pertenencias. La chica siente como le tiemblan las piernas y comienza a llorar mientras camina buscando alguna señal de su ubicación.

*Escena real sucedida a la autora a finales del mes de noviembre.

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¿Increíble? ¿Surreal? ¿Absurdo? Todas las anteriores. Este es el México de mis amores. El que me roba el espíritu, el que me frustra las ilusiones y la confianza. Este es el Defe seguro del que tanto habla el Peje. Esta es la Ciudad de la Esperanza. La esperanza de que algún día pueda salir a la calle de nuevo sin paranoia.

¿En qué puto país vivimos? ¿Por qué tengo que ser cordial ante dos hijos de puta que me despojan de lo que tanto trabajo me costó? ¿Por qué parece que somos personas civilizadas charlando cuando me tienen secuestrada y obligada a ser condescendiente con la estupidez y la impunidad?

Este es el costo de la necedad de seguir viviendo en esta ciudad. Sólo queda aprender a vivir con el monstruo.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Hoy no me puedo levantar, la mercadotecnia me dejó fatal

-Toma, mijito, cómete toda esta mierda y disfrútala
-¿Por qué tengo que disfrutarla, mamita?
- Porque no hay otra cosa, mi niño


Estaban un día ciertos productores y un compositor echándose unos tintorros y debrayando cómo hacer para poder sacar más dinero de los éxitos de Mecano una vez más. De pronto surgió la grandiosa idea:
¡HAGAMOS UN MUSICAL!, gritaron al unísono.

La obra resulta un completo fraude como musical, pero un gran éxito en taquilla que comercia con la nostalgia de una generación. Si quitamos todos los fragmentos de historia y dejamos sólo los números musicales quizá obtendríamos un mejor show. Uno que simplemente debería llamarse "Grandes hits de Mecano".

El espíritu del teatro musical es la narración de una historia que se cuenta a través de canciones. Lo que sucede en esta obra es que se eligieron canciones y se creó una historia ñoña. Es decir, es narrativamente pésima y las canciones se introdujeron con calzador en el espectáculo.

Y sí, la producción es buena, los chicos tienen talento y buenas voces, los nuevos arreglos suenan muy bien. Y yo, no dejo de sentirme timada como espectadora, porque me dicen que voy a ver teatro musical y lo que veo es sólo un producto de la mercadotecnia.

Supongo que, en efecto, la obra responde a la demanda del mercado. Este mercado que traga mierda porque viene envuelta en papel celofán. Nos engañan, nos roban nuestro dinero con cualquier pretexto y nosotros abrimos las carteras sonriendo.

Pero vamos a analizarla con detenimiento. En las primeras dos horas antes del intermedio, dos chicos persiguen el sueño de volverse famosos armando un grupo musical pop. Colate y Mario vienen del pueblo a la gran ciudad de Madrid hablando como chilangos. Se encuentran a Chakas y a Guillermo, tarado el primero, gay closetero el segundo. La historia se desarrolla en la década de los ochenta. En resumen, Mario se enamora de María y viceversa, el grupo triunfa en un concurso, Colate se hace adicto a la heroína. Para contarlo necesitamos las siguientes canciones:
Hoy no me puedo levantar, No hay marcha en Nueva York, Maquillaje, Hawai-Bombay, Una rosa es una rosa, Mujer contra mujer, Me colé en una fiesta y No controles.
¿Puedes ver clarísimo como las canciones no cuentan absolutamente nada?

Nadie va a Nueva York en la recesión, el maquillaje se aplica a los chicos del grupo, Hawai-Bombay ya de por sí era absurda, Una rosa es una rosa como explicación de la virilidad del flamenco, Mujer contra mujer porque dos chicas HETERO platican en una tina, Me colé en una fiesta porque Guillermo se va de party y No controles , ¿por qué no?

Después del intermedio, aún nos quedan dos horas más. Humor de pastelazo, clichés y chantaje emocional para despertar nuestra más alta y noble moralidad. Mario deja el grupo por un contrato jugoso como solista, deja a María por una mujer que lo coloca en el medio, pero vive atormentado por la culpa de abandonar a quien lo vio surgir. Colate se suicida porque se entera que gracias a su adicción se contagió de Sida. Chakas se casa con Patricia. Guillermo confiesa por fin su evidente homosexualidad. Y las canciones cuentan: Eugenio Salvador Dalí, Aire, Perdido en mi habitación, Cruz de navajas, Hijo de la luna, No es serio este cementerio, La fuerza del destino.

El colmo del sinsentido es el número a lo Michael Jackson en Thriller para No es serio este cementerio con el simple pretexto de la muerte de Colate.

La audiencia estalla en aplausos porque escuchó todas las canciones que le recuerdan que fue joven e inocente. Y lo demás es lo de menos. Presenciamos un asco de obra dramática pero las canciones son “taaaaan bonitas” y nos recuerdan “aquellos buenos viejos tiempos” (lo que sea que eso signifique).

Hoy no me puedo levantar no reivindica el teatro musical en lengua hispana como pretende. Simplemente demuestra cómo se puede hacer mucho dinero con la explotación de viejos éxitos.

El síndrome básico de Luis Miguel. No hace falta crear algo nuevo, ni siquiera bueno. Sólo hay que repetirse al infinito con la seguridad de que el público cautivo aceptará todo porque proviene de un ídolo. Boleros 1, 2, 3…276; melodías pegajosas casi jingles y baladas romanticonas; el disco del concierto; los éxitos con mariachi; y como colofón, villancicos.

Así funciona la mercadotecnia. Nosotros somos sus víctimas. Y sufrimos del Síndrome de Estocolmo…

martes, 31 de octubre de 2006

Preguntas para incordiar a tu maestro de sociales

1. ¿De dónde salen los recursos que financian los movimientos armados?
2. ¿A quién le pertenecían los coches que incendió la APPO?
3. ¿Por qué los manifestantes llevan cubiertos los rostros con paliacates como raterillos de película?
4. ¿Por qué los estudiantes de las universidades apoyan todo movimiento radical sin cuestionarlo?
5. ¿Por qué es bueno destruir los transportes públicos, ensuciar las calles, incendiar objetos, tirar balazos, arriesgar a gente inocente, trastornar la vialidad, todo en nombre de un movimiento social que en realidad es un pleito de cacicazgos?
6. ¿Quién le va a dar chamba ahora a Ulises Ruis?
7. ¿Y al Peje?
8. ¿Y a Porfirio Muñoz Ledo?
9. ¿Qué pidió Fox a cambio de enviar a la PFP a Oaxaca?
10. ¿Por qué las plazas de maestro se venden?
11. ¿Y a cuánto?
12. ¿A quién le importa México?
13. ¿Por que los Appenses exhortaban a los demás a oponer resistencia al desalojo de la PFP y no salían ellos a romperse la madre?
14. ¿Por qué funciona igual que con los animales domésticos arrojar chorros de agua para calmar los ánimos?
15. ¿Cuántos muertos ha sembrado la APPO?
16. ¿Cuántos muertos dejará la PFP?
17. ¿Cuántos muertos vendrán a comer de las ofrendas este 2 de noviembre?

miércoles, 18 de octubre de 2006

Tamara de Anda y el comercio del arte

Serían alrededor de las 8 de la noche, cuando llegué a la parada del Estadio CU. Justo ahí está el paradero de peseras que me lleva hasta mi casa. Mientras esperába el arranque creí sano y humectante leer algo, pero no, lo que venía era mucho mejor. Subieron cuatro chicas. Alguna de lentes, otra de cabello largo, otra quizá de mala gana. Lo primero que escucho secuestra mi atención:

- Lo peor es que yo sé quién fue la pendeja que promovió ese proyecto. Fue la pendejita de Tamara de Anda.

Lo confieso: me encanta escuchar conversaciones ajenas y volverlas propias. Me enloquece registrar las pláticas del transporte público.

Fingí leer mi libro para concentrar mi oído en aquella charla. Por lo que entendí Tamara promovió un proyecto para vender poesía. Las citadas chicas citaban a su vez a Quevedo y a Sor Juana como parámetro de calidad, diciendo que si quiera si los escritos alcanzaran ese nivel, quizá valdría la pena venderlos.

-Pues esa pendeja gana $3500 pesos por artículo, wey. Publica en esa revista...

Envidia. Mía, claro. Y de ellas, supongo. No le va nada mal, pensé. ¿Cuál es el aspecto reprobable de que la chica reciba una cantidad justa por su publicación? Hay quienes hasta publican libros con mucho menos talento e ingenio y se convierten en best sellers.

- Y dejen les cuento algo peor... Va a salir un programa en el que le das una palabra y te genera un poema o una novela completa. ¡Y hasta un ensayo! Simplemente con darle el tema.

(Nota: un programa es un software para computadora)

Y luego sorprendentemente, las cuatro chicas universitarias se convirtieron en algo parecido a la Asociación de la Vela Perpetua, persignándose por aquella blasfemia. Ay, el pobrecito de Rubén Darío y el sensibilísimo Lope de Vega, que dirían desde sus tronos en el cielo. Ay, Baudelaire y Rimbaud como se estremecen desde el infierno con aquellas insulsas pretensiones tecnológicas. Recemos un Ave María y dos Padres Nuestros por la salvación de la poesía.

- ¿Dónde vamos a parar?, dijo una moviendo la cabeza en gesto desaprobatorio
- Es el apocalipsis...
- ¡Es peor que la pendejada de vender poemas!
- Y ya existe, y te juro que este año ya llegará a México...

Invadirá el espíritu artístico, succionará su capacidad creadora. Dejará esparcidos por las calles los restos de pellejo de aquel que alguna vez intentó ser poeta. Ahora el arte será generado en código binario y píxeles malditos.

Las palabras que referí son las originales. Ya saben que a veces los pseudo escritores nos concedemos licencias, pero esta vez no imaginé. Así fue como lo escuché.

Luego... se bajaron en Metro Miguel Ángel de Quevedo. ¡Maldita sea!

Una vez que descendieron de la unidad de transporte, me pregunté: ¿Qué es lo que les arde tanto a éstas? (en efecto, léase en tono despectivo).

La coincidencia con Tamara de Anda en realidad es una tontería. Alguna tarde ociosa navegando por la red me topé su blog. Admito que me divirtió. Miré sus datos y noté que tiene apenas 23 años. Y no soy ninguna autoridad literaria que pueda calificar sus letras. Sólo soy una lectora gustosa que aprecia la escritura amena.

Así fue como la primera frase de aquella plática me refirió a algo conocido, aunque fuera sólo de manera digital. Pero lo que me dejó meditabunda fue la idea de la venta de poesía. Los artistas han tenido que vivir de algo más que de letras y óleo. A lo largo de la historia son muchos los ejemplos de artistas que trabajaban por encargo o a sueldo, ya sea por los particulares, los emires, los nobles, la Iglesia, los monarcas, etc. Quizá sin ellos el arte no hubiera avanzado. Quizá los artistas hubieran muerto de inanición antes de lograr su obra cumbre.

¿Cuál es el problema grave de que los poetas vendan sus obras? Lo hacen en Coyoacán y eso parece ser cool para la gente. El arte no es un producto, no es mercancia, pero creo que eso no significa que no sea comerciable. No es que apoye la cultura del trabajo, la verdad yo apoyo la de la holgazanería, pero creo que si hemos de dedicarnos a hacer algo que nos provea de dinero para poder tragar, pos de menos que sea algo que nos guste. El comercio del arte le permite a los artistas seguir haciendo lo que quieren sin morir en el intento (y en una de esas poder pagar televisión por cable).

Un software que genere poesía me parece sobre todo muy frío. Creo que podrá hacer combinaciones aleatorias de palabras, quizá ingeniosas, pero carentes de sentimiento. Como quiera, puede que sea una buena herramienta. Si Thom Yorke logró hacer rolas con las creaciones de un ordenador, ¿por qué no podríamos pensar en mejores horizontes de complementación tecnológica artística?

Voy a decir algo sumamente aventurado, no me odien. Creo que las vanguardias y la novedad siempre son vistas con recelo, miedo y hasta rencor por los conservadores. La resistencia al cambio siempre es tendencia predominante. Yo voto por lo nuevo, por la experimentación, por la innovación. Mínimamente tiene el mérito de la valentía. Quedarse con los clásicos no tiene más mérito que la memoria.

¿Como aman los blackmetaleros?

Igual, pero con más ruido.