martes, 18 de diciembre de 2007

Andrés Manuel no existe

La figura, el mesías, el salvador del pueblo. Todo eso sólo existe en el imaginario colectivo, pero no en la realidad. Existe donde ponemos a dormir nuestros anhelos y suscribimos nuestras esperanzas. Andrés Manuel López Obrador, el presidente legítimo que salvará a la población de la opresión ancestral... NO EXISTE.

Existe Andrés Manuel el candidato que perdió las recientes elecciones. Momento. ¿Perdió o le arrebataron la presidencia? Según Mandoki, le hicieron Fraude. Y lo digo así porque su "documental" parte de esa premisa. Y entrecomillo documental porque no lo es precisamente, sino más bien es una especie de reportaje que parte de una postura y busca probarla. Por eso las comparaciones con Michael Moore, que hace precisamente eso: convencer a la audiencia a través de "testimonios reales" de su postura establecida de antemano.

Sin embargo, eso no lo hace un mal filme, a mi modo de ver. Es válido y legítimo defender una postura. El asunto es que los espectadores deben tener el suficiente criterio para mirar esa pequeña rendija a la realidad y asumir que el resto queda ahí por conocerse. Bajo las circunstancias de la polarización en la sociedad, se torna casi imposible. Mira la película quien quiere convencerse y cuando lo logra, su odio crece. Aquellos que creen que Calderón ganó legítimamente ni siquiera se toman la molestia. No hay modo tampoco, entonces, de mirar la película sin tener una postura.

(Nota: en la fucnción a la que asistí éramos alrededor de 15 personas. Una señora en la fila superior no se cansaba de lanzar improperios a la menor provocación. Y cómo dijo atinadamente Aarón: ¡ay, señora, cuánto odio! Ese tampoco es el México que quiero)

La entrevista a López Obrador que vemos durante la película, es sumamente interesante porque nos revela las motivaciones del candidato, además de ser un intento del entrevistado por explicar los sucesos del modo más objetivo que su posición le permite. Así pues, se detiene para comentar por qué los empresarios, incluyendo al mismo Azcárraga, ven comprometidos sus intereses y por ello le voltean la espalda. Particularmente, me llamó la atención su comentario sobre la resolución del TRIFE. Comenta que estaba en su casa de campaña en el Zócalo cuando en las pantallas afuera la gente escuchó la resolución y se oyeron gritos y llanto.

Porque por encima de todas las cosas, las elecciones implican una fuerte carga emocional. La elección del voto es mucho menos racional de lo que solemos creer. No votamos por las plataformas de campaña y los proyectos de nación sino por impulsos emocionales. Después de 72 años de priísmo, y luego la quimera de los 6 años foxistas, me parece lógico que la decepción y la esperanza se mezclen en los corazones mexicanos. Fox nos prometió un cambio y no nos cumplió. ¿Habría podido López Obrador cambiarlo todo, redimirnos a todos? No lo creo y no tiene que ver con la eficacia (o carencia de ella) que pueda tener Andrés Manuel. Me parece que cambiar este país es mucho más complejo que encontrar un caudillo con buenas intenciones y honestidad valiente. Porque al final del dia, me parece que el poder hoy esta concentrado en otras manos que no son las del Presidente en turno. En la entrevista, Andrés Manuel revela que tambien cree en el cambio del país y cree que éste puede ser pacífico. Aplaudo que al menos ese sea el discurso.

Y hablando de discurso, éste resulta demasiado festivo cuando reseña el plantón de Reforma, lo que me parece, por decir lo menos, sumamente irresponsable. La gente aparece cantando, bailando y festejando. Los niños felices juegan futbol, los hombres juegan ajedrez y los jóvenes entonan canciones burlonas con batucada. Para que no se se dude de la documentación de todas las partes involucradas, se entrevista a tres (sí, sólo 3) conductores que pasan por el bloqueo. Que me disculpen todos los manifestantes, pero el plantón tuvo costos mucho más altos que las largas horas de tránsito vehicular. Se perdieron miles de pesos y con ello muchos empleos, de otras personas que también tienen una situación difícil y necesitan llevar pan a su casa. Las cosas no son tan simples. Y por ahí afirman que valía la pena darle un infarto a la Ciudad de México con tal de defender la democracia... Si tu voluntad se impone a la mía, se acabó la democracia. Y preguntémonos, ¿de dónde salieron los recursos para montar las carpas que vemos en el documental? Supongo que del GDF. Ya habìa yo referido aquí que durante la campaña se habia descontado un porcentaje de sueldo a todos los trabajadores del Gobierno del D.F. ¿Eso sabe a democracia?

Sin embargo, valido luego el argumento de AMLO cuando afirma que era el mejor de entre los peores escenarios (no con esas palabras, claro está). Contener a la gente enardecida en un solo lugar era mucho mejor que permitir que se dispersara y comenzara una verdadera y violenta revuelta civil.

Mandoki nos aclara al final que buscó a otros actores políticos para que expresaran su punto de vista. Era su deber, me parece, pero también era lógico que no contestaran. La película no se llama Elecciones 2006, sino Fraude. Declarar era legitimar su postura en modo implícito.

¿Creo que hubo fraude? Sí, lo creo, pero nuevamente digo que me parece que las cosas no son tan simples. Y decir que le hicieron fraude al pobrecito de López Obrador, es una posición por demás maniquea. Malos panistas, perredistas buenos. Para mí hay sólo malos y peores. Lo digo porque el nivel que veo en nuestra política no me da para defender a nadie. No soy especialista en política, lo digo como ciudadana común.

Andrés Manuel comenta (quizá con un dejo de ingenuidad) que pensó que finalmente se haría la voluntad del pueblo y no la de los poderosos. Y sí, así es. No que me guste, no que lo comparta, pero al afirmarlo parece no haber previsto lo que habría de pasar, y siguiendo esta línea, no le arrebataron la presidencia: la entregó. Porque este argumento nos habla de un candidato ciego a la realidad nacional y confiado en su soberbia. Si esta era la tendencia, debió tener más ciudado. Aclaro, por supuesto, que esto no justifica ningún fraude. Sólo ayuda a que las condiciones sean más propicias. Como dicen popularmente, se puso de a pechito.

¿Qué pasaría si abriéramos las urnas? ¿Cuántos votos de más habría para el PANAL, por ejemplo? ¿Cuántas irregularidades perredistas encontraríamos? ¿Cuántos otros fraudes saldrían a la luz?

¿Y cuántos otros fraudes están pasando frente a nuestros ojos en el GDF, en las alcaldías priístas, en las gubernaturas panistas, en las Secretarías de Estado?

¿Y quién está libre de pecado, para que arroje la primera piedra?

6 comentarios:

H.I.C.T. dijo...

.

Veo que estabas bastante inspirada...

and by the way, there is no problem at all, I just like what I read in here!

.

Boqueño dijo...

Yo ya me habia olvidado del peje su campaña.

Eres objetiva y eso es algo que nos hace mucha falta en nuestro país(yo tambien me incluyo en la carencia), y por eso mismo me gusto mucho esta entrada: centrada, seria e inspirada, como bien dicen antes.

Tendre que checar el mentado documental.

Si alguien me pregunta que si creo que hubo fraude lo que puedo contestar es: "no sé, 'pos nunca abrieron las urnas, pero tampoco me voy a dejar engañar con esa campaña nacionalista-civica-democratica-patriotica de que fuimos mexicanos comunes quienes eran los funcionarios de casilla, porque hay corrupcion en todos lados y todos lados incluye a la gente comun. Y tomando los altos indices de corrupcion que nos aquejan, no hubiera sido nada raro."

Yoryiboy dijo...

chancros, luego con más tiempo leo y comento en este post con título tan brutal, por el momento solo anuncio con repiqueteos de cascabeles el regreso de la marota, y como bien habíamos platicado ese chido año nuevo, le venía bien una lavada de cara y un cambio radical al castillo y a sus poderes tiránicos internos, el faro te guía hasta (nuevo link)

http://lamarota.blogspot.com

Yoryiboy dijo...

Bueno, bien sabido es que el "documental" de neutral nada tiene, así sea la intención, el paso por postproducción, cortes, edición e incluso la musicalización le darán un aire, toque o hasta un volteón hacia el lado que el autor quería mostrar, digamos, su premisa.

Tratándose de México y de estas recientes elecciones, la pasión vivida y la cuasi-perfecta división de opiniones que lleva muchas veces al fanatismo, no se podía esperar un documental no tendencioso, o tal vez sí, pero lo probable, lo ominoso, sería la posibilidad de este y otros intentos más de "documentar" o bien "legitimar" el fraude, y como bien dices, mantener una visión maniquea que a nadie hace bien.

No he visto el documental y la verdad es que no me llama la atención en lo más mínimo, pero en una de esas me lo doy, en fin, contigo concuerdo en que el peje nunca existió, así como nunca ha existido la ciudad de la esperanza, la ciudad en movimiento, la quimera foxista y la redención catolipanista de tranquilidad, calma y sana libertad que supuestamente nos ofrece nuestro nuevo Calderón. Al menos, también como ciudadano, opino eso, lejos de experto (aunque por más vueltas que le doy, los "expertos" dicen las mismas mamadas pero con otras palabrejas y conceptos aprendidos en algún doctoradazo en el "extranjero".... a veces no sé qué es más pérdida de tiempo, la filosofía metafísica o la teoría política), osea que al final, con las palabras que sean, Mexicalpan de las tunas sigue siendo una democracia chamacoide, espinada y sin grandes visiones de que llegue pronto a la pubertad.

Midori Karate dijo...

no lo he visto pero lo checaré pronto y lo comentamos!

Falazexy dijo...

Primero que nada, desde mi poco humilde ego, jeje, gracias por los piropos a HICT y a boqueño.

Creo que como bien apunta boqueño, pensar que los funcionarios de casilla son incorrompibles es también un sueño. Al final del día, tampoco podemos meter las manos al fuego por ellos.

Recomiendo ver el documental porque se supone que somos ciudadanos tratando de formarnos un criterio amplio y creo que debemos terminar con las posturas radicales si queremos empezar a construir algo de estas ruinas, siguiendo precisamente la idea de que somos una democracia chamacoide, y en una de esas hasta autistoide.