Nuevas vidas en mi casa
Estábamos un jueves por la noche Inchi, Babas y la autora viendo la tele. De pronto escuchamos un maullido ajeno en la puerta. Los tres como resorte fuimos a investigar. Abro la puerta y ella se mete a mi casa con toda la confianza del mundo. Una gatita extraña que de pronto apareció en mi edificio. Teniendo dos gatos muy consentidos que no salen del departamento, introducir un gato extraño es un gran riesgo. Puede empulgarlos o contagiarles alguna enfermedad mortal. De verdad, no es drama.
Así que le di de comer, le dejé un poco en la puerta y tuve que despedirla. Esa noche lloró con fuerza. Al día siguiente, le oímos llorar día y noche. Para el sábado, el corazón se me hizo de pollo y la adopté. Pensé en tenerla unos días, con la esperanza de que alguien reclamara su posesión, pero no sucedió.
El lunes siguiente la conoció Sonia y aceptó ser su madre. De todos modos, esperaríamos unos días más y mientras tanto la llevaría a revisión con el veterinario. El miércoles entonces supimos que estaba embarazada y que le faltaban unas dos semanas máximo. Sonia accedió a quedársela pero me pidió que yo atendiera el parto. Incluso se quedará con alguno de los vástagos. La nombró Frida. Aquí la tienen.
Anoche vino mi prima Adri a charlar y Frida estaba muy cariñosa. Quería que le frotáramos la panza sin cesar. Después de un rato de lloriqueos y lisonjas, le dije: Basta, si no vas a parir, entonces calla. Adri se levanta hacia el baño y Frida la persigue llorando. Y en eso, un líquido se derrama de su delgado cuerpecillo. ¡Oh, my dog, se le estaba rompiendo la fuente! Me la cumplió.
Tenía preparada una caja para su parto, que por supuesto ignoró. Por un segundo contempló la posibilidad de parir en mi cama, cosa que por supuesto, no permití. Así que le hicimos una casita en el clóset del estudio y la obligamos a quedarse ahí. Adri la vigilaba, mientras yo sacaba a Inchi y Babas del cuarto. En eso sonó el celular de Adri. Era mi hermano. Decidimos no contestar en momento tan crucial. Luego suena mi celular. Era mi hermano. Esto ya sonaba extraño, así que le contesté y claro, que no era nada importante, pero justo en el momento en que estaba tratando de cortar la llamada, Babas e Inchi entran en el estudio. Escuchan los berridos de Frida, se ponen nerviosos. Adri retiene a Frida dentro del closet mientras se asoma el primer crío. Frida muerde a mi prima. Inchi entra en pánico y quiere defender a Frida, así que también la muerde. El Babas entra en pánico así que sólo mira estupefacto. Adri avienta a Inchi en defensa propia. Inchi se enoja y le muerde una pierna. Mi prima grita por ayuda. Mi hermano sigue neceando por teléfono. Cuelgo, corro a sacar a mis gatos, mi prima le ayuda a parir a Frida. Cuando llego, un gatito ya está fuera del vientre, mi prima tiene hilitos de sangre en las manos, mis gatos pelean. Uuuuuuuts.
Cuando por fin, logré sacar a Inchi y Babas, vino un poco de calma. El primer crío nació a las 10:50 p.m. El segundo llegó a las 11:30 y el tercero a las 11:48. Frida hizo muy bien su labor. Lamió y comió todo lo que debía. Los tres pequeños son blancos.
Hoy Babas e Inchi tuvieron acceso al recinto del parto. Babas está sumamente intrigado y de pronto intenta con mucho miedo tocar a los bebes. Le gana el miedo y se va. Inchi los mira con más recelo y bufa cuando Frida la mira. Ahora aquí les muestro a la madre orgullosa con sus chiquillos todavía en el clóset.
Y luego ya en su nueva casa-caja tomando el sol vespertino, justo el que ahora está presente en mi hogar. O sea, que esta foto es fresquita, de hace unos minutos.
Miren de cerca al primer chiquillo.
Así, pues, dos gatitos están disponibles para su adopción. Si a alguien le interesa, avísenme. Es indispensable que amen a los gatos y que estén dispuestos a cuidarlos y amarlos mucho si se los quieren llevar.

