Compromiso
¿Acepta usted?
El tema me ha venido dando vueltas la última semana. Lo puse sobre la mesa en una cena con cuernitos de El Globo con mi tía Silvia y luego volví a platicarlo hoy con mi amiwis Midori. Por lo pronto, llego a la conclusión previa de que los hombres y las mujeres, además de ser respectivamente de Marte y de Venus, entendemos algo muy distinto con esa palabra.
Soltaba yo la siguiente hipótesis. Por como hemos sido educados, los hombres están dedicados a la conquista y las mujeres a la conservación. Los chicos deben luchar para obtener a la chica; las chicas deben luchar por mantener al chico. Entonces, los queridos hombres acaban su chamba cuando logran cazar a la sujeta. Las mujeres empiezan ahí su labor.
Una de las quejas que he escuchado continuamente en nosotras, lo que callamos las mujeres, es que los hombres dan por sentada la relación muy rápidamente. Decimos que luego ya no se ocupan de "regar la plantita" porque creen que ya se la ganaron. Para nosotras son importantes los detalles cotidianos.
Pero momento, ¿no será que también las mujeres seguimos creyendo en príncipes azules? ¿Al final, queremos ser rescatadas, como preguntaba un día la mismísima Carrie en Sex & the city? Quizá. ¿Qué estamos entendiendo por compromiso?
Cuando yo hablo de compromiso lo que entiendo es un acuerdo implícito en que dos partes deciden voluntariamente generar pactos que cumplirán. Entiendo por compromiso dos personas que se ocupan una de la otra y que están dispuestas a la negociación constante. El compromiso, a mi modo de ver, no es simplemente para la faceta de pareja. Tenemos compromisos en todas nuestras relaciones. Nos comprometemos con nuestro trabajo, con nuestros ideales, con nuestros amigos, con nuestros familiares. Según lo entiendo, viene de la convicción y de la voluntad de querer construir una relación donde ambas partes obtengan beneficios. Cuando yo hablo de compromiso hablo del sentimiento profundo de estar enlazado con otra persona y de las ganas de cumplir con los acuerdos.
¿Qué entiende el sexo opuesto por compromiso? Por lo que he venido escuchando para los hombres hoy, compromiso es equivalente a un grillete. Es una obligación esclavizante que les demanda algo que no quieren cumplir. Mencionar la palabra les hace temblar y vomitar.
Dicen también que nuestra generación, en general, es más reacia al compromiso. Pero yo sigo escuchando a las mujeres quejándose de la carencia de éste en sus relaciones y a los hombres lloriqueando por el exceso de éste en las suyas. Pos akelachingada. ¿Tons en qué quedamos?
¿En qué modo las mujeres modernas, seguimos siendo sumamente conservadoras? ¿En qué sentido los hombres que no han querido cambiar están mucho más vanguardistas que nosotras? ¿O será que por fin las mujeres les concedemos lo que siempre quisieron: no comprometerse? Antes no les quedaba de otra. Si querían a la mujer, la tenían que apalabrar con anillo de compromiso de por medio. Pero de un tiempo a la fecha, las mujeres nos dijimos liberadas. Decimos que queremos libertad pero al final les seguimos exigiendo que nos paguen las cuentas y nos prometan matrimonio. ¿Otra vez, tons en qué quedamos?
¿Qué estamos entendiendo por compromiso? ¿En qué parte de la codificación y decodificación estamos fallando? Me parece que sí estamos hablando idiomas distintos. El compromiso se está pareciendo mucho al sacrificio y somos ahora cada vez menos propensos a eso. Yo creo que el sacrificio, si implica una obligación, algo forzado, que se vuelve doloroso y poco deseable. Confío en que los seres humanos deberíamos ser más libres y que ello implica ser también más conscientes. Para saber hasta dónde dar sin que duela, contradiciendo a la Madre Teresa. Si das y te duele, ya no está divertido. (Sin albur)
¿De dónde podemos sacar modelos nuevos para relacionarnos de nuevas maneras si hemos sido educados en los viejos paradigmas? A las mujeres contemporáneas nos enseñaron que no debemos depender de un hombre. Para eso tenemos una licenciatura y un trabajo que nos permita mantenernos a nosotras mismas (y en su caso a las criaturas). Pero al final, seguimos deseando tener un macho al lado. Las mujeres de antes pagaban altos costos emocionales para conservar a sus maridos (infideidades, abuso, maltrato, carencias, humillación). Las mujeres modernas pagan altos costos económicos y emocionales con tal de tener un señor a su lado. Como ahora ya tienen poder adquisitivo entonces también sostienen las casas con su dinero y hacen eso y más con tal de no perder a su hombre.
¿Dónde está ahí el compromiso? ¿Quién sostiene el compromiso en esa relación que a todas luces está sumamente desequilibrada? Mujeres fuertes para hombres huidizos. Mujeres comprometidas para hombres desapegados. Mujeres aparentemente liberadas que sueñan con ser domesticadas.
El matrimonio es uno de los grandes paradigmas del compromiso que creo que debemos replantear con urgencia. Como contrato debe solventar un acuerdo entre las partes que sea benéfico para ambas. Legalmente protege a ambos en casos específicos. Pero en su dimensión simbólica de entrada, ya no representa el "para siempre" de antes. Ahora sabemos que el matrimonio acaba en divorcio. ¿Cómo resignificar un compromiso? Comprometerse no creo que esté pasado de moda, pero debemos reasignarle significado para nosotros.
Le decía a Midori que en mi próxima relación quiero ser más compañera que novia. Dejar de ser la novia implica dejar los paradigmas típicos, las exigencias comunes. ¿Pero cómo? ¿De dónde tomar el ejemplo? ¿Cómo defender los espacios de soltería adquiriendo un compromiso del corazón con una pareja? ¿Hasta dónde llegan los límites entre ser libres y valerse madres? ¿Dónde está la frontera entre ser compañeros o ser "free"?
Seguiré cavilando al respecto. Si encuentro respuestas, no se las diré.
Si ustedes las saben, sí compártanlas, no sean culerillos.



